Esta parte es una de las que más ediciones tendrá en la publicación final, supongo. Pero meh, algo tengo que poner para llegar a donde quiero, ya lo retocaré...
Salió del pub tambaleándose. Aquel día no la había visto. ¿Por qué no la
había visto? Tal vez el maldito Potter hubiese decidido follársela
directamente, sin molestarse en llevarla a cenar. Sí, seguro que había llegado
del trabajo, la había arrastrado escaleras arriba y le habría arrancado la
ropa. Seguro que le había hecho el amor... no, el amor no. La habría follado,
estampándola contra los muebles, haciéndola jadear, gemir y gritar.
Mientras caminaba a trompicones, se imaginaba cómo sería aquello. La
suavidad de su piel, sus jadeos, su humedad. Seguro que, independientemente de
si la acariciaba con ternura o la empujaba con brusquedad, gemía y gritaba como
una loca.
- ¿Severus?
Le pareció oír su voz. Cerca, a su espalda. Imposible. No era ella, era el
whisky de fuego. Ella estaba dejando que el maldito Potter la follara.
- Severus...
La mano de Lily se apoyó en su hombro con suavidad. Horas antes, James la
había llamado para avisarle de que aquella noche llegaría muy tarde. Al
principió pensó en cenar y esperarle mirando una película, pero finalmente
decidió dar un paseo bajo las estrellas. El cielo nocturno era precioso en el
Valle de Godric y una suave brisa traía el aroma de las flores de los jardines.
Había disfrutado de un paseo agradable y tranquilo, intentando hacer tiempo
hasta que llegara su esposo.
Le sorprendió ver una figura oscura y tambaleante, una figura que conocía
bien. ¿Qué hacía allí? Estaba lejos de su casa. ¿Habría ido a verla? Tal vez...
y tal vez se hubiese arrepentido en el último momento, cobarde como era. Tal
vez la idea de encontrarla en su hogar, con su recién estrenado marido le
resultara demasiado dura. Pero... ¿por qué estaba borracho?
- Severus - le obligó a volverse hacia ella, con cuidado para no hacerle
tropezar - Sev... soy yo, Lily. ¿Estás bien?
¿Era realmente ella? Tenía su voz, su olor, sus ojos... era ella. Le estaba
cogiendo del brazo. Le hablaba con dulzura.
- Lily...
Sus pies empezaron a caminar, paralelos a los de ella. Justo como en sus
sueños. Caminaban juntos bajo las estrellas. Un estallido de felicidad brotó en
su interior. Nublado por el alcohol, no se dio cuenta de que ella le miraba y
le hablaba con preocupación. Sólo sentía el tacto de su brazo sujetándole y el
suave aroma a lirios de su perfume favorito. Empezó a contarle su día, tal y
como había imaginado cientos de veces.
Sus balbuceos preocuparon y aliviaron a Lily a partes iguales. Por un lado,
no parecía estar demasiado mal. Era capaz de caminar y de hablar sobre su día a
día, aunque con frases algo inconexas. Pero por otro lado, resultaba evidente
que no se daba cuenta ni de su estado ni de lo que ella le decía. Le preguntó qué
hacía allí, por qué estaba así, si quería que lo llevara a casa... pero él se
limitaba a balbucearle cosas anodinas.
Dado que no sabía donde vivía ahora y si se lo llevaba a casa James
montaría en cólera, decidió que lo mejor sería llevarlo al pequeño
Bed&Breakfast local. Era un sitio barato, pero limpio y confortable (lo
sabía porque había pasado un par de noches allí con James, mientras hacían unas
reformas en casa) y al menos podría asegurarse de que estaba bien y en un lugar
seguro.
Snape apenas se dio cuenta de a dónde iban, sólo se dejaba guiar por ella mientras
parloteaba sin cesar. Para cuando se dio cuenta de que habían entrado en un
sitio, ya estaban subiendo la escalera. Sin darse cuenta de que habían hecho
una pequeña parada en un mostrador y de que Lily había pedido y pagado una
habitación. Lo único que pudo pensar su nublada mente es que no la había cogido
en brazos, como había imaginado. De todas formas, ella le había pasado el brazo
por la cintura y podía notar su aliento haciéndole cosquillas en la oreja, así que
tampoco estaba mal.
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